Petit Parisien - El puerto de Dakar, núcleo del "cruel e innecesario" tráfico de aletas de tiburón

Paris -
El puerto de Dakar, núcleo del "cruel e innecesario" tráfico de aletas de tiburón
El puerto de Dakar, núcleo del "cruel e innecesario" tráfico de aletas de tiburón / Foto: Bay ISMOYO - AFP

El puerto de Dakar, núcleo del "cruel e innecesario" tráfico de aletas de tiburón

En alta mar, frente a las costas de África Occidental, un pescador a bordo de un atunero chino corta las aletas de un tiburón vivo antes de devolverlo al mar, donde acabará asfixiándose y ahogándose.

Tamaño del texto:

Estos lucrativos apéndices se descargarán en el puerto de Dakar antes de ser enviados a Asia para ser servidos en sopa, un manjar refinado.

El "finning", práctica que consiste en cortar las aletas y arrojar por la borda el resto del tiburón, a menudo vivo, está ampliamente prohibido en diversas zonas reguladas, en numerosos países y por convenios internacionales, aunque la pesca de ciertas especies de tiburones suele estar autorizada.

Sin embargo, en los últimos años decenas de atuneros palangreros (líneas provistas de anzuelos) chinos y taiwaneses han desembarcado en Dakar, uno de los puertos pesqueros más activos de África, aletas de tiburón capturadas ilegalmente, según un informe publicado el jueves por la ONG Environmental Justice Foundation (EJF), con sede en Londres.

- Caída de la población -

El "finning" aumenta la rentabilidad de los barcos y fomenta la pesca de tiburones, ya sea de forma directa o como captura incidental.

Esta práctica es intrínsecamente "cruel y derrochadora", denuncian los defensores del medioambiente, que la comparan con la caza furtiva de rinocerontes por sus cuernos.

La población mundial de tiburones, al igual que la de sus parientes cercanos, las rayas, ha disminuido drásticamente debido a la pesca industrial. Algunos expertos señalan una caída vertiginosa del 71% de sus poblaciones desde 1970, según un estudio publicado por la revista Nature.

El corte de aletas no solo contribuye a reducir aún más las poblaciones de tiburones, sino que a menudo va acompañado de otras formas de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, así como de violaciones de los derechos humanos.

El estudio de la EJF se centra en los buques atuneros chinos y taiwaneses de palangre autorizados a faenar en alta mar en el Atlántico, dos de las mayores flotas de su tipo.

Estos investigadores entrevistaron a 124 pescadores indonesios y filipinos que trabajaron en estos buques entre 2020 y 2025.

De los 130 buques de estas dos flotas autorizadas por los organismos reguladores del atún, 71 hicieron escala en Dakar durante ese periodo. Según los testimonios de los pescadores, 41 buques practicaron el "finning" de tiburones y 24 de ellos desembarcaron esas aletas en Dakar.

Una cifra probablemente "más elevada", según Callum Nolan, responsable de investigación oceanográfica de la EJF, ya que los datos solo incluyen las menciones explícitas durante las entrevistas.

- Como un "robo" -

Senegal es miembro de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA), que regula la pesca del atún y especies similares en el Atlántico.

La CICAA no solo prohíbe la conservación a bordo de determinadas especies de tiburones, sino que también especifica que el peso total de las aletas no debe superar el 5% del peso total de los tiburones a bordo.

Esta norma tiene por objeto impedir el corte de aletas, pero resulta difícil de cuantificar.

La AFP habló con un pescador indonesio citado en el informe de la EFJ, Jamaludin, afincado en un pueblo de la isla de Java.

Este hombre de 29 años trabajó a bordo de un atunero con pabellón chino entre 2018 y 2020, que, según él, embarcaba más aletas que cuerpos enteros de tiburones.

Tras despiezar tiburones "a diario" en el mar, la tripulación descargaba "discretamente" las aletas y "si aparecía la policía, la descarga se posponía", afirmó.

Otros pescadores citados en el informe de EJF hablan de aletas que se descargaban de los barcos por la noche.

"Primero se descargaba la captura, mientras que las aletas se descargaban en secreto... por la noche", relata a la ONG un pescador indonesio que trabajó en un palangrero chino entre 2024 y 2025, refiriéndose a una operación que se asemejaba a un "robo".

Los fraudes son más frecuentes por la noche, cuando "a veces no hay mucha gente en el puerto", explicó a la AFP Cheikh Ndiaye, inspector de la Dirección de Protección y Vigilancia Pesquera de Senegal.

"La mejor solución, para estos barcos que pescan en zonas internacionales, es contar con el máximo número posible de observadores internacionales", añadió.

- Peligro de extinción -

Los tiburones son grandes depredadores que regulan el mar y son "fundamentales para la integridad ecológica del océano", explica a la AFP Steve Trent, director de la EJF.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el 70% de los tiburones pelágicos (que viven en mar abierto) están en peligro de extinción. El número de tiburones capturados cada año oscila entre 80 y 101 millones, según un informe publicado en 2024 en la revista Science.

Los atuneros de palangre lanzan anzuelos que pueden extenderse a lo largo de kilómetros, capturando mucho más que atún.

El pasado mes de marzo, frente a las costas de África occidental, observadores de Greenpeace vieron cómo un atunero capturaba ocho tiburones en doce horas, mientras que otro pescaba 32 tiburones en 11 horas.

La ONG constató que un buque con pabellón español devolvía al mar partes de tiburones sin aletas.

- "Imposible" de controlar -

Las leyes dispares y las dificultades para aplicarlas en las distintas zonas hacen que sea "literalmente imposible" controlar eficazmente la pesca de tiburones, explicó a la AFP Iris Ziegler, responsable de políticas pesqueras y defensa de los océanos de la ONG alemana DSM.

Ziegler aboga por una política mundial que promueva el "mantenimiento de las aletas" para luchar contra esta "práctica pesquera especialmente cruel e innecesaria".

Este método, también defendido por la EJF, exigiría que las aletas permanecieran unidas al cuerpo del tiburón durante el desembarque, lo que facilitaría la inspección de los cargamentos y reduciría las muertes.

"Si perdemos a los tiburones, perdemos los océanos", afirmó Ziegler.

V.Roy--PP